lunes, 29 de septiembre de 2008
Paul Gauguin
Carpe diem.
lunes, 22 de septiembre de 2008
Poesía para un gato...
en ti me quedo,
paseo largamente tus brazos y tus piernas,
asciendo hasta tu boca, me asomo
al borde de tus ojos,
doy la vuelta a tu cuello,
desciendo por tu espalda,
cambio de ruta para recorrer tus caderas,
vuelvo a empezar de nuevo,
descanso en tu costado,
miro pasar las nubes sobre tus labios rojos,
digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente,
y si cierras los ojos cierro también los míos,
y me duermo a tu sombra como si siempre fuera
verano,
amor,
pensando vagamente
en el mundo inquietante
que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
Del magnífico Ángel González. Precioso.
martes, 16 de septiembre de 2008
Ende
En uno de los foros sobre libros en que participo, uno de los integrantes ha colgado esta cita sobre un libro que ya había leído, pero sobre la que no reparé en aquel entonces. Gracias al forero por este recordatorio.
"Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa.. o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.
La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros."
Michael Ende, La Historia interminable.
domingo, 31 de agosto de 2008
Cumpleaños
El Sueño dura eternamente. Sagrado Sueño :)
domingo, 24 de agosto de 2008
Arcén...
Todo aquello de lo que fue testigo ya no es importante. Las palabras que retumban en mi mente, los gestos con los que nos engañamos, nada de eso importa ni hiere. Y sin embargo ahí sigue ese banco, mi mirada sigue buscándolo y un látigo serpentea en mitad de mi pecho cuando lo encuentra. No es dolor, es vacío. Tan vacío y huero como lo dejamos al levantarnos aquella noche. Sepultamos los recuerdos, permanece la piedra.
sábado, 26 de julio de 2008
Los encuentros se vuelven una rutina, tanto que casi el día corre sólo para llegar a ese momento. Y si tenemos ambos la tarde libre.. qué mejor que comer juntos.
Le hablo muy cerca, mi aliento hace aumentar su ya alta temperatura. Sonríe. Escogemos los platos tras un intenso debate cuya finalidad sólo era seguir jugando.
Debemos irnos. El hambre, lejos de quedar saciada, ruge cuando nos despedimos. Y su mano busca mi espalda al concedernos los dos besos de rigor...
"La diferencia entre el amor eterno y el capricho es que el capricho dura más" -O. Wilde.
miércoles, 9 de julio de 2008
El transporte público
Imposible no saludarse, ya se habrán visto, o tendrán que verse dentro del vehículo.
Dos besos, qué tal tu vida. El trabajo. Conseguiste plaza. Sigues en lo que te gusta. Y la familia. Todos bien, me alegro. Y tu mujer. Muy bien, agobiada en el trabajo, ya sabes. Claro, como todos. Y tú, tan independiente como siempre. No tanto. Qué bien. Cuánto tiempo. Sí, las vidas que cambian y no tienes tiempo para nada ni para nadie. Hoy cojo el bus porque se me estropeó el coche. A mí hoy no podían recogerme, además siempre me gustó el transporte público. Sí, es cierto, como a mí. Qué calor. Cómo se nota que ya ha llegado el verano. Qué haces en vacaciones, viajas, como siempre. Sí, alguna escapadilla haremos, queremos conocer Irlanda. Y tú. Algunos días de playa, ya sabes, pero con el trabajo de mi mujer será imposible. Qué lástima. Bueno, aquí me bajo ya. Sí, claro, vas a tu casa hoy. No, ya la casa de mis padres. Me alegro mucho de haberte visto. Y yo, no sabes cuánto me he acordado de ti. A ver si quedamos o algo los cuatro y nos ponemos al día. Sí, claro, sería estupendo. Otros dos besos. Venga, que me paso la parada. Venga, que te aproveche el almuerzo. Hasta pronto. Adiós.
Sigue temblando su mano, el corazón en un puño, sus dedos conservan el tacto de su pelo. Imposible no volver la vista. Quizás habría sido mejor no saludarse. A quién pretende engañar... volvería a mantener la misma estúpida conversación un millón de veces, sólo para escucharle hablar, para sentir de nuevo su aroma, que la transporta a otro mundo. Él se aleja, camino de su casa. Ella sigue mirando hasta que el autobús gira la calle y le pierde de vista.
Baja del autobús. No puede mirar atrás. Bueno, la saludará con la mano cuando pase a su lado. No, no estaba mirando. Debe pararse y respirar. Un nudo llega hasta su nuez y muere allí. Sus manos tiemblan. Respira hondo y la recuerda, una vez más, riendo en su cuarto, con las persianas bajadas y unos apuntes desperdigados por el suelo. Cuántos años... y nada ha cambiado. ¿Pasará alguna vez?

